domingo, 19 de agosto de 2012

Capítulo 4 :)

Pasan unos cuantos minutos, sentado al lado mío, intercambiamos miradas y sonrisas, también cae algún que otro guiño de ojos. ¡Estoy alucinando! Que hago ¿le hablo? No se, creo que lo mejor será que no, porque...en ese caso¿que le diría? Un ''Hola, soy Andrea y me tienes loquis, loquis. Te quiero, eres mi vida entera, me tienes completamente enamorada'' ¡No! Ni loca, soy sincera y esas cosas, pero ¡no tanto! Aunque la verdad es que no quiero dejar pasar mi única oportunidad de conocerle pero esq...

-Hola, ¿qué tal?-. Para mi sorpresa, es él quién empieza a hablar. FLIPO.

-Ho..Hol.la, bien...¿y t.tú?-. ¡Mierda! Ahora seguro que he quedado como una tonta.

-Yo soy Álvaro, ¿y tú?-. Me dice con una amplia sonrisa. ¿Quiere saber mi nombre?

-Yo soy Andrea.-. Le sonrío, al igual que él, siguiendo su juego.

-Andrea, me encanta tu nombre.-. MUERO

-Emmm...gracias.-. Le sonrío, me guiña un ojo. ¿Podéis preparar mi lápida?

-Andrea, y...¿Cuántos años tienes?-. Se sonroja. ¿La edad? ¿Y eso?

-19.-. ¡¿Qué acabo de decir?! ¡SI TENGO 15!

-Yo 22-. Añade sonriente.

-Lo se.-. Me giro en dirección a la ventana.

-¿Enserio?-. Me mira asombrado.

-Si, soy Auryner.-. Respondí con seguridad y una amplia sonrisa en la cara.

-¡Oh vaya, pues como mola!-.

-Jajaja si-. Parece que voy perdiendo la vergüenza del principio.

-Y...¿quién es el que más te gusta de los cinco?-.Se ruboriza un poco al pronunciar esas palabras¡¿Qué le digo?!

-¿Por qué lo preguntas?-. Olé Andrea. Si, si, ¡¡interrógalo por un momento tú!!

-Pues...por...por curiosidad...-. Se ha puesto nervioso, por lo menos no soy la única.

-Ammm vale.-.

-Bueno...y entonces...¿quién...?-.

-Pues...la verdad es que soy Smiler, asique ya te imaginarás tú.-.Se sonroja, me sonríe, y yo le
devuelvo la sonrisa.

Empezamos a hablar, y descubro que es tan o más simpático de lo que aparenta ser. Es como si le conociese de toda la vida, cuando en persona, nos conocemos desde hace muuuy poco.
De pronto suena una voz, anunciando por dónde pasará ahora el metro.

-Bueno, yo ya me bajo aquí-. Me despido de él, nos damos un beso en cada mejilla y, corriendo, antes de que se cierren las puertas, estiro de mis cascos y bajo corriendo del metro. Una vez abajo, camino tranquilamente por la calle.

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